lloraba un niño vacío,
soñando dentro de cavernas,
dentro del miedo, dentro del frío.
Como un tonto se preguntaba,
¿dónde está el cielo enterrado
y debajo de qué río
ardían las lágrimas
de su corazón lunático?
Eran sus sollozos los que deseaban
flotar con el viento silvestre,
agarrarse de una nube
y colgar de una estrella.
Eso era lo que rogaba su noche,
encontrar una fuente de luz
que apareciera con un destello
y explotara, por fin, al mundo.
Era un niño postrado en la tierra
con ojos secos de tanto llorar.
Era un niño, ahora una sombra,
la sombra del odio inocente,
el veneno del amor sufriente,
el reflejo de soledad inerte,
el espejo de la vida de la muerte.
Era solo un niño triste,
incapaz de obtener libertad.
El amor negro de la Luna
ha corrompido su pequeña mente.
Como una hormiga
observa el cielo
y se asusta al ver
monstruos gigantes
caminar libremente
sobre su inútil
cadáver mártir.
Cada vez se esconde más en el suelo
al escuchar a la nada gruñir,
al escuchar aquel grito doloroso
que sus respiros le hacen emitir.
Era solo un pequeño niño
bajo aquella luna inanimada
que poco a poco la va apresando,
aquella enorme, gigantesca
sábana de algodón, negra.
Allí, sólo, pobre, aquel niño
ve la ironía de la torpe vida
en el triste lecho de su gran muerte,
que hasta la luz más oscura
no existe en este mundo,
que son las cosas más cercanas las que te hieren
y las más hermosas las que te matan.
Y así murió el niño
y nadie sabía lo que le pasaba...
Vamp Ikarus


1 comentario:
Muy triste!.... me encanto el sentimiento desde que empezo hasta que termino!! .....
TQM!
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