lunes, 5 de mayo de 2008

Un arpa, una sirena y una noche muy extraña

El silencio de una noche extraña
cae sobre el cabo de una Luna Llena
y canta la melodía de un arpa
dirigidos por los dedos
de una hermosa sirena blanca.

Triste y resplandeciente
suelta su negra lágrima
de amor duro y seco,
sediento...

Su melodía despierta las hadas
que se recuestan sobre las hojas
de un árbol pálido y dorado,
de hielo,
como notas en un pentagrama y bailan y se ríen,
como aves en el viento fresco,
bajo la triste luz de las luciérnagas
atrapadas en el lado oscuro del cielo.

Triste y hermosa
florece en la sirena su dulzura.
Sus pechos adornados con hojas
y su cola de azul marino
se confunden con esta noche
tan extraña, como su vestido.

Su sonrisa invertida
besa su lágrima pereciente
y la lastima...
Pero sus dedos persistentes
siguen tocando con el arpa
su melodía...

Flores rosadas, blancas y violetas
nacen de huequitos en el arpa
hecho con árbol de pino
en el templo de un invierno infeliz.
Lloran lágrimas de rocío
con que se bañan las haditas,
y los animales de allí, del río
juguetean entre las plantas.

Y la sirena,
sobre aquella piedra
aún permanece desolada,
todos bailan su melodía
y ella queda allí olvidada
alimentándose de tristeza,
saciando su sed con sus lágrimas,
bajo la luz de la Luna
que sólo a ella decide cubrir.

Sus cabellos negros, largos,
se mezclan con las enredaderas
de aquellas flores bellas
que crecían del arpa, y con ellas
la apresan, como en cadenas.

Bailan rápido las hadas
como un enjambre de abejas dulces
y ríen silenciosamente
como una fila de hormigas torpes.

Un rayo de color amarillo
rompe el silencio y la melodía,
envía a las hadas a dormir,
los animales se escondían
y el sol sale a relucir.

Como una tremenda diosa
queda aquel arpa, una sirena
con brazos extendidos al cielo
con su mirada, de madera
de pino, y sus cabellos
extendidos
(las cuerdas del arpa).
Sobre aquella bella piedra negra
queda postrada su alma
cantando su melodía
cada noche preciosa... y extraña.

Y su lágrima aún corre su rostro,
negra como un fantasma,
tallada en la madera, tatuada,
con el reír y bailar
de las pequeñas hadas blancas.

Vamp Ikarus

2 comentarios:

sweetgirl964 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sweetgirl964 dijo...

Mientras lo leia! me iba imaginando a la sirena su arpa y esa noche muy extraña!!! [y me fui en un viaje bn brutal] jaja asi que debes estar feliz!! eso es lo que buscan muchos poetas! no? darnos ese mundooooooooooooo!! que crean! que tantas veces necesitamos!
tqm!